viernes, 9 de octubre de 2015

La Araña y la Viejecita




En una casita, en lo alto de una montaña, vivía hace tiempo una viejecita muy buena y cariñosa.
Tenía el pelo blanco y la piel de su cara era tan clara como los rayos del sol.

Estaba muy sola y un poco triste, porque nadie iba a visitarla.

Lo único que poseía era un viejo baúl y la compañía de una arañita muy trabajadora, que siempre le acompañaba cuando tejía y hacía labores.
La pequeña araña, conocía muy bien cuando la viejecita era feliz y cuando no.

Desde muy pequeña la observaba y había aprendido tanto de ella que pensó que sería buena idea intentar que bajara al pueblo para hablar con los demás. Así aprenderían todo lo que ella podía enseñarles.



Ella les enseñaría a ser valientes cuando estén solos, a ser fuertes para vencer los problemas de cada día y algo muy, muy importante a crear ilusiones, sueños, fantasías.
Las horas pasaban junto a la chimenea y las dos se entretenían bordando y haciendo punto.

La viejecita, apenas podías sostener las madejas y los hilos en sus brazos.
¡Qué cansada me siento!, ¡Me pesan mucho estas agujas!. Decía la ancianita.

La arañita, la mimaba y la sonreía.
Un día, la araña, pensó que ya había llegado el momento de poner en práctica su idea.

¿Sabes, lo que haremos?. ¡Iremos al mercado a vender nuestras labores!. ¡Así, ganaremos dinero y podremos ver a otras personas y hablar con ellas!.

La anciana no estaba muy convencida.

¡Hace mucho tiempo que no hablo con nadie!. Dijo: la anciana.

¿Crees que puede importarle a alguien lo que yo le diga?.
¡Claro que sí!. ¡Verás como nos divertimos!.

 Se pusieron en marcha, bajaron despacito, como el que no quiere perder ni un minuto de la vida.
Iban admirando el paisaje, los árboles, las flores y los pequeños animalitos que veían por el camino.

Llegaron al mercado y extendieron sus bordados sobre una gran mesa.

Todo el mundo se paraba a mirarlos. ¡Eran tan bonitos!.
La gente les compró todo lo que llevaban. ¡Además hicieron buenos amigos!.

Enseguida, los demás, se dieron cuenta de la gran persona que era la viejecita y le pedían consejo sobre sus problemillas.

Al principio, le daba un poco de vergüenza que todo el mundo, la preguntara cosas. Pero poco a poco descubrió el gran valor que tienen las palabras y cómo muchas veces una palabra ayuda a superar las tristezas.

Palabras llenas de cariño como:
¡Animo, adelante, puedes conseguirlo!. ¡Confía en ti, cree en ti!.

 Ella también aprendió ese día, que las cosas que sentimos en el corazón, debemos sacarlas fuera, quizá los otros puedan aprovecharlas para su vida.
La arañita le decía a la anciana: ¡Deja volar tus sentimientos, se alegre, espontánea, ofrece siempre lo mejor de ti!.

La viejecita y la araña partieron hacia su casita de la montaña.
Siguieron haciendo bordados y bordados.

Trabajaban mucho y cuando llegaba la noche la araña se iba a su rinconcito a dormir. La anciana se despedía de ella y le decía: ¡Gracias por ser mi amiga!.

¡Un amigo, es más valioso que joyas y riquezas, llora y ríe contigo y también sueña!.

Mientras sentía estos pensamientos, la viejecita se iba quedando dormida, sus ojos cansados se cerraron y la paz brilló en su cara.

La luna les acompañaba e iluminaba la pequeña casita y nunca, nunca estaban solas. Más allá, muy lejos, sus seres queridos velaban sus sueños. 

jueves, 1 de octubre de 2015

Él fue rechazado por una chica rica; 10 años después se vuelven a encontrar y ¡Esto Sucedió!

Un chico que estaba enamorado de la hija de un hombre rico le propuso a ésta matrimonio. Sin embargo ella lo rechazó y le dijo: “lo que ganas al mes es lo que yo gasto en un día. ¿Cómo esperas que me case con alguien como tú? Olvídate de mí y encuentra a alguien de tu misma clase”.
No obstante, y pesar de ser rechazado de esta forma, por alguna razón el chico no podía olvidarla. Finalmente, luego de 10 años, se encontraron por casualidad en un centro comercial.
Ella inmediatamente lo reconoció, se sorprendió de verlo y le dijo: “Hola, ¿Como estas? Me casé con un hombre muy inteligente, su salario es de 15 mil 700 dólares al mes. ¿Podrías haber vencido eso?”. El chico -ahora convertido en un hombre- oyó la despectiva pregunta de aquella mujer a la que solía amar y no puedo más que retener sus lágrimas y guardar silencio.
No pasó mucho cuando el esposo de la mujer se acercó a donde estaban ellos, y antes de que ella lo presentara o pudiera decir una palabra, su marido reconoció inmediatamente al hombre que estaba con su esposa y le dijo: “¿Señor? ¡Buenas tardes! Veo que ya conoció a mi esposa”.
El hombre le contestó: “Buenas tardes, ¿señor..?”. “Soy Carter, señor”, respondió el esposo.
El marido miró a su esposa y le dijo: “Querida, quiero presentarte a mi jefe. A él le pertenece el proyecto de los 100 millones de dólares en el que he estado trabajando”. La mujer se quedó sorprendida y en shock por el giro que tomaron estos acontecimientos, y no pudo articular una sola frase.
El hombre sonrió y dijo: “Bueno, Sr. Carter, me tengo que ir, tengo cosas importantes que atender. Fue espléndido verlo hoy. Que tenga un excelente día”.
Se despidieron y cada uno tomó su camino.
Después de salir de su shock inicial, la mujer le preguntó a su esposo un tanto incredulidad: “¿Ése era tu jefe?”. “Sí, cariño. Es bastante humilde, su vida fue muy triste. Dicen que una vez amó a una mujer y le pidió matrimonio, pero que ella lo rechazó porque en ese entonces él no tenía dinero. Debido a eso, él trabajó muy duro. Siempre ha sido muy brillante e inteligente, así que se volvió muy exitoso. A pesar de que ahora es multimillonario y gana millones de dólares al mes, muchos en el trabajo dicen que no ha podido superar el rechazo de aquella mujer. Por eso sigue soltero. ¿Te imaginas lo que pensaría aquella chica si lo viera ahora? ¡Qué suerte habría tenido!
La mujer se quedó en shock y no pudo articular una sola palabra.
Moraleja:
La vida es corta y es como un espejo, así que puedes ver tanto como se refleje. No seas arrogante ni orgulloso al ver a los otros según las circunstancias en las que se encuentren. La vida y las circunstancias pueden cambiar.

jueves, 27 de agosto de 2015

LO QUE ME QUEDA DE VIDA...


Pertenezco a la generación que tenía un solo mandato:

debíamos ser y así lo intentamos, las mejores hijas, las mejores esposas , las mejores madres, las mejores profesionales, etc.
Y ahora que ya hice todas esas cosas lo mejor que pude, a veces me gusta estar, salir, viajar sola, a mi ritmo . 
A veces necesito mucho a mi familia. Y a veces prefiero ... no hacer nada...Ya demostré, acabadamente, quien soy como persona
Lo que me queda de vida, intento que sea mío disfrutándolo con lo que me venga en ganas: viajando,comprando, tomando café con alguien, haciendo lo que me plazca, así sea estar sin hacer nada.
Me he dado cuenta que por más que los demás nos amen mucho y seamos importantes para ellos, todos seguirán viviendo cuando no estemos.Por eso ya es tiempo de NUESTRO tiempo, y de dejar de rendir examen en tantos roles con que la vida nos puso a prueba. No pienso dar más examen de nada, eso incluye a mi familia también.
Nosotras ya estudiamos, criamos hijos, trabajamos, cuidamos padres, estuvimos presentes cada vez que alguien nos necesitó...
¿acaso después nos van hacer un monumento donde diga:
"A una luchadora, un ser ejemplar y virtuoso"?..
Seguro que no. Y si de casualidad lo hicieran... ¡¡¡estaremos bajo tierra!!!.
Somos una generación que rompió estereotipos, allanamos el camino a los que vinieron después . Por eso ya es hora de que empecemos a relajarnos y a divertirnos más!
Muchas veces me planteo, qué rápido pasó la vida, distraída como estaba, haciendo mil cosas.También me pregunto:
¿cuánto nos queda de vida, amig@s?
No lo sabemos, por suerte nadie lo sabe, sólo nuestro divino Hacedor conoce nuestro destino.
¿Algo cambiará en quienes nos quieren, cuando nos vayamos? No, la vida seguirá igual en nuestra ausencia y hasta tal vez dirán: "la vieja estaba un poco loca el último tiempo".
Pero nosotras felices igual ...porque ya no escucharemos...
Mis queridas amigas, cuídense, no se repriman, aprendan a decir NO cuando quieran decir NO. Si es necesario y siempre para bien de nuestra salud mental, aprendan a mandar lejos a la gente que no sirve para nada 
Ya es hora de discernir a quien le hace bien mi amistad, mi cariño,mi compañía, juntémonos, cada vez que podamos, con aquellos que nos hacen reír.
Practiquemos nuestra merecida libertad, ya sea quedándonos en la cama todo un día, viendo por LA WEB lo que se nos ocurra, leyendo poesía, biografías interesantes o simples revistas de chismes.
¡Qué placer caminar sin apuro ni rumbo fijo, y detenernos en cualquier lugar que nos llame la atención.
Por favor, visitemos más seguido a las amigas positivas, vayamos a lugares nuevos, escuchemos más música, animemosnos , a hacer manualidades yoga, meditación, canto, salsa, idiomas, jardinería.....lo que más nos guste!!. Todo sirve y es válido para hacernos sentir bien.
LO QUE NOS QUEDA DE VIDA..

martes, 18 de agosto de 2015

El valor de una madre en vida!


Dos amigos se encontraban tomando un café, y uno le comenta en tono de queja al otro:

* Mi mamá me llama mucho por teléfono a la oficina y solo para pedirme que vaya a conversar con ella, siempre la misma quejadera, que 'se siente sola'; la verdad yo voy poco y en ocasiones siento que me molesta su forma de ser.
Ya sabes como son los viejos:
Cuentan las mismas cosas una y otra vez y sin mencionar de los
achaques que estrena cada día; y bueno, como tu sabes nunca me faltan los compromisos: Que el trabajo, que los amigos, la Asociación.. .. En fin sabes como es, No?.........

El otro amigo se queda callado, y luego responde:
Yo en cambio, converso mucho con mi mamá; cada vez que estoy triste, voy con ella; cuando me siento solo o cuando tengo un problema y necesito fortaleza, acudo a ella y ella me conforta, me da fortaleza, y siempre termino sintiéndome mejor.
Caramba - se apenó el otro - Eres mejor que yo.

No lo creas, soy igual que tu, o al menos lo era, respondió el amigo con tristeza. En realidad visito a mi mamá en el cementerio.
Murió hace tiempo, pero mientras estuvo conmigo, tampoco yo iba a conversar con ella pensaba y sentía lo mismo que tú.
Y no sabes cuanta falta me hace ahora su presencia, cuánto no
daría por sentir las caricias que con tanto amor me prodigaba, y que rechazaba porque 'ya no era un niño'; ó cuánto me pesa no
haber escuchado todos los consejos que me daba, cuando con torpeza le decía: 'Yo sé lo que hago', y por ello cometí muchos errores.
Ay amigo, si supieras ahora como la busco, y ahora es mi mejor amiga.
Cuando sentado en la tierra fría del camposanto mirando solo su foto en el muro gris, en el que le puse 'te amo', (palabras que nunca escuchó de mis labios), le pido que me perdone por haber sido tan frío, por las veces que le mentí, y por los muchos besos que no le di, más el silencio me responde y cuando una brisa
Acaricia mis mejillas, sé que ella me perdona.

-Mira con ojos empañados a su amigo y luego dice- Discúlpame este arranque, pero si de algo te sirve mi experiencia, Conversa con ella hoy que la tienes, valora su presencia resaltando sus virtudes que seguro posee, deja a un lado sus errores, que de una u otra forman parte de su ser. No esperes a que esté en un cementerio porque ahí la reflexión duele hasta el fondo del alma, porque entiendes que ya nunca podrás hacer lo que dejaste
pendiente, será un hueco que nunca podrás llenar. No permitas que te pase lo que me pasó a mí.

En el camino, iba pensando en las palabras de su amigo. Cuando llegó a la oficina, dijo a su secretaria: Comuníqueme por favor con mi madre, no me pase mas llamadas y también modifique mi agenda porque este día lo dedicaré a ella!

domingo, 9 de agosto de 2015

¿Qué se siente al ser vieja?

El otro día, una persona joven me preguntó: -¿Qué sentía al ser vieja?-
Me sorprendió mucho la pregunta, ya que no me consideraba vieja. Cuando vio mi reacción, inmediatamente se apenó, pero le expliqué que era una pregunta interesante. Y después de reflexionar, concluí que hacerse viejo es un regalo.
A veces me sorprendo de la persona que vive en mi espejo. Pero no me preocupo por esas cosa mucho tiempo. Yo no cambiaría todo lo que tengo por unas canas menos y un estomago plano. No me regaño por no hacer la cama, o por comer algunas "cositas" de más. Estoy en mi derecho de ser un poco desordenada, ser extravagante y pasar horas contemplando mis flores.
He visto algunos queridos amigos irse de este mundo, antes de haber disfrutado la libertad que viene con hacerse viejo.
-¿A quién le interesa si elijo leer o jugar en la computadora hasta las 4 de la mañana y después dormir hasta quien sabe qué hora?-
Bailaré conmigo al ritmo de los 50's y 60's. Y si después deseo llorar por algún amor perdido...¡Lo haré!
Caminaré por la playa con un traje de baño que se estira sobre el cuerpo regordete y haré un clavado en las olas dejándome ir, a pesar de las miradas de compasión de las que usan bikini. Ellas también se harán viejas, si tienen suerte...
Es verdad que a través de los años mi corazón ha sufrido por la pérdida de un ser querido, por el dolor de un niño, o por ver morir una mascota. Pero es el sufrimiento lo que nos da fuerza y nos hace crecer. Un corazón que no se ha roto, es estéril y nunca sabrá de la felicidad de ser imperfecto. Me siento orgullosa por haber vivido lo suficiente como para que mis cabellos se vuelvan grises y por conservar la sonrisa de mi juventud, antes de que aparezcan los surcos profundos en mi cara.
Ahora bien, para responder la pregunta con sinceridad, puedo decir: -¡Me gusta ser vieja, porque la vejez me hace más sabia, más libre!-.
Se que no voy a vivir para siempre, pero mientras esté aquí, voy a vivir según mis propias leyes, las de mi corazón. No pienso lamentarme por lo que no fue, ni preocuparme por lo que será. El tiempo que quede, simplemente amaré la vida como lo hice hasta hoy, el resto se lo dejo a Dios.

sábado, 11 de julio de 2015

Eres una mujer exquisita!


Si aún no ha pasado el bisturí por tu piel,
Si no tienes implantes de silicona en alguna parte de tu cuerpo,
Si los rollitos no te generan trauma,
Si nunca has sufrido de anorexia,
Si tu estatura no afecta tu desarrollo personal,
Si cuando vas a la playa prefieres divertirte en el mar y no estar sobre una toalla durante horas,
Si crees que la fidelidad sí es posible y la practicas,
Si sabes cómo se prepara un arroz,
Si puedes preparar un almuerzo completo con postre,
Si tu prioridad no es ser rubia para llamar la atención,
Si no te levantas a las 4:00 a.m. para llegar primera al gimnasio,
Si puedes salir con ropa de gimnasia tranquila a la calle un domingo, sin una gota de maquillaje en el rostro…
ESTÁS EN VÍA DE EXTINCIÓN… Eres una mujer exquisita!
Una mujer exquisita no es aquella que más hombres tiene a sus pies;
Si no aquella que tiene uno solo que la hace realmente feliz.
Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca, ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo;
Es aquella que con tan sólo una franca y abierta sonrisa, con una simple caricia y un buen consejo puede alegrarte la vida.
Una mujer valiosa no es aquella que tiene más títulos, ni más cargos académicos;
Una mujer exquisita no es la más ardiente (aunque si me preguntan a mí, todas las mujeres son muy ardientes… y los que estamos fuera de foco somos los hombres); sino la que vibra al hacer el amor solamente con el hombre que ama.
Una mujer interesante no es aquella que se siente halagada al ser admirada por su belleza y elegancia; es aquella mujer firme de carácter que puede decir NO.
Y un HOMBRE… UN HOMBRE EXQUISITO es aquel que valora a una mujer así.
Que se siente orgulloso de tenerla como compañera…
Que sabe tocarla como un músico virtuosísimo toca su amado instrumento…
Que lucha a su lado compartiendo todos sus roles, desde lavar platos y tender la ropa, hasta devolverle los masajes y cuidados que ella le prodigó antes…
La verdad, compañeros hombres, es que las mujeres en eso de ser ‘Muy machas’ nos llevan gran recorrido…
¡Qué tontos hemos sido -y somos- cuando valoramos el “regalo” solamente por la vistosidad de su empaque…!
Tonto y mil veces tonto el hombre o la mujer que busca en la calle, teniendo un exquisito manjar en casa.
Gabriel García Márquez

sábado, 4 de julio de 2015

Consejo Chino

Había una vez un campesino chino que aunque era muy pobre, tenía una gran sabiduría. Un día, mientras trabajaba la tierra con su hijo, éste le comentó:
-¡Padre, qué desgracia! Se nos ha ido el caballo.
-¿Por qué le llamas desgracia? respondió el padre, ya veremos lo que nos trae el futuro.
A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otro caballo.
-¡Padre, qué suerte! exclamó esta vez el muchacho, nuestro caballo ha traído otro caballo.
-¿Por qué le llamas suerte? preguntó el padre, ya veremos lo que nos trae el futuro.
El muchacho quiso montar el nuevo caballo, pero éste, que no estaba acostumbrado a que lo montaran, lo arrojó al suelo y el muchacho se rompió una pierna.
-¡Padre, qué desgracia! exclamó el muchacho, me he roto la pierna.
El padre, fiel a su sabiduría exclamó: ¿Por qué le llamas desgracia? ya veremos lo que nos trae el futuro.
El muchacho no se quedó muy convencido y seguía quejándose en su cama. Pero pocos días después pasaron por la aldea los enviados del rey buscando jóvenes para llevárselos a la guerra. Llegaron hasta la casa del anciano, pero como vieron al joven con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron su camino.
El joven comprendió entonces que ni la desgracia, ni la suerte existen. Los hechos, sean buenos o malos suceden porque Dios lo dispone en la vida de cada uno de nosotros.
Él siempre quiere darnos lo mejor y lo que en un principio nos parece bueno o malo, puede ser todo lo contrario al final de de nuestra historia 

Lo mejor es esperar siempre el día de mañana pero, sobre todo, confiar en Dios, porque todo en nuestra vida sucede con un propósito.