miércoles, 19 de marzo de 2014

TU CAMINO

"Cada camino es únicamente uno, en un millón de caminos".
Existen mil caminos para amar y cada quien encontrará el suyo, si se escucha a sí mismo.
No permitas que nadie te imponga su camino.
Me parece que nos falta valorar lo maravillosamente único que somos como individuos, ya que seguimos aceptando diversos procesos que tratan de hacer a todo el mundo igual.
Por lo tanto, siempre debes tener en mente que un camino es sólo un camino.
Si sientes que ese camino debes seguirlo, no debes dejar de hacerlo, bajo ninguna circunstancia. Cualquier camino es sólo un camino.
No obstante, no existe afrenta, ni para ti ni para los demás, si lo dejas, si eso es lo que tu corazón te dice que hagas.
Sin embargo, tu decisión de seguir un camino o dejarlo debe estar libre del temor o de la ambición.
Te advierto: mira cada camino cuidadosa y deliberadamente. Inténtalo tantas veces como pienses que sea necesario. Ten siempre presente que todos los caminos son iguales y que no conducen a ninguna parte. Son caminos que atraviesan el matorral, van hacia el matorral o pasan por debajo del matorral.
Luego de reflexionar, pregúntate a ti mismo y sólo a ti lo siguiente: ¿Tiene ese camino un corazón?
¿Tiene este camino un corazón?, es la única pregunta a plantear. Si lo tiene, entonces el camino es bueno. Si no lo tiene, no vale la pena.
Si tu camino es el amor, la meta no tiene importancia; el proceso tendrá corazón.
Sólo puedes ser real en tu camino. Lo más difícil del mundo es tratar de ser algo que uno no es. Lo más fácil del mundo es ser tú mismo. Lo más difícil es ser lo que otra gente quiere que seas.
No permitas que te coloquen en esa situación. Simplemente diles: "Éste soy yo. Acéptame como soy, con todas mis vulnerabilidades, con toda mis tonterías… si no puedes… entonces sólo déjame ir."
Encuéntrate a ti mismo, averigua quién eres, sé como eres y, sólo entonces, podrás vivir con sencillez.
Sé el creador de tu propio destino. Afírmate día con día: “Yo forjo mi vida y nadie más lo hace por mí, pues debo enfrentarme a mis propias carencias, errores y transgresiones”

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